

Una plaza convertida en servicios, juego y ciudadanía durante un día entero.
Coca-Cola quería estar donde la vida de la ciudad ya sucede, y no en un escenario montado para la marca. La respuesta fue la plaza: espacio público, entrada libre y gente que pasaba por allí de todos modos.
Montamos una estructura que reunía atención, actividades para niños, punto de fotos y entrega de plantas, con un equipo preparado para recibir a quien llegara. La marca apareció como anfitriona del lugar, no como su dueña.
Álbum del proyecto
Trae el desafío
¿Plazos ajustados, varias ciudades, un alcance abierto y muchas personas por coordinar? Así empieza casi cada proyecto nuestro.

