

Una botella esculpida en hielo, en la playa, en pleno verano. Existe hasta que se acaba.
Verano, playa y una marca que todo el mundo ya conoce de memoria. Llamar la atención en ese contexto no es cuestión de volumen, es cuestión de idea.
Servimos Coca-Cola en una botella de hielo que se derrite mientras se bebe. El objeto se volvió foto, la foto se volvió conversación, y la activación circuló mucho más allá de quienes estaban en la arena.
Álbum del proyecto
Trae el desafío
¿Plazos ajustados, varias ciudades, un alcance abierto y muchas personas por coordinar? Así empieza casi cada proyecto nuestro.

